Corrientes, Viernes 19 de Diciembre de 2014                                                                                                             Pronóstico: T:31º  H:46%

Publicado el 23/01/2013

LIGA NACIONAL DE BÁSQUETBOL

Javier Enrique Martínez, símbolo y emblema de Regatas Corrientes

El paraguayo, que tiene la ciudadanía argentina, es el goleador histórico del equipo del parque Mitre en la elite y ahora también alcanzó el mayor número de presencias con la camiseta regatense. “Venir a Regatas considero que fue la mejor decisión que tome a lo largo de toda mi carrera”, dijo. Crack

Javier Enrique Martínez, paraguayo de nacimiento (31 de mayo de 1978 en Asunción) pero correntino por adopción, se convirtió, en el partido ante Libertad en Sunchales del último viernes, en el jugador que más veces vistió la casaca de Regatas Corrientes en la Liga Nacional de Básquetbol, superando a Roberto López.
Símbolo e ídolo, desandando su sexta temporada en la institución, está directamente ligado a los grandes momentos de la historia regatense.
El viernes 18 de enero de 2013 seguramente no será un día más para Martínez. En Sunchales, ante Libertad, se convirtió en el máximo referente del Club de Regatas Corrientes al llegar a las 241 presentaciones en Liga Nacional de Básquetbol defendiendo los colores de la institución, superando a las 240 del pivote rosarino Roberto López.
El ídolo paraguayo, que logró precisamente la doble nacionalidad en Regatas, en la temporada 2006/07, se convirtió además en el máximo goleador regatense superando al estadounidense Ramzee Stanton, que ostentaba una marca de 2.498 puntos en cinco temporadas.
Martínez, por otra parte, se encuentra íntimamente ligado a los grandes momentos, a los éxitos deportivos, de la institución “Fantasma”, alcanzando el primer título regatense en Liga Nacional, la Copa Argentina 2007, además de las Ligas Sudamericana 2008 y 2012, la Liga de las Américas 2011/12, y ahora el Súper 8 2012, ya que en el éxito del 2008 no fue de la partida.
Un mano a mano con el gran estratega regatense, hoy recibido definitivamente de ídolo, que fiel a su costumbre se mostró auténtico, reflexivo y no se guardó nada a la hora de recordar su historia, principalmente en Regatas Corrientes.

¿Cómo fueron tus inicios en el profesionalismo, en la Liga Nacional?
-Después del Sudamericano del ’99, en donde jugamos bien con Paraguay, tuve una prueba con el “Ñato” Oroño en San Nicolás. Eso fue un indicio de que habían puesto los ojos en mi. A partir de allí puse la cabeza y trabajé para que en dos años, en el próximo Sudamericano, sea mi salto de calidad para realmente jugar y no que me pongan a prueba. Así que entrené como loco dos años, y en el Sudamericano de Valdivia (Chile) se dio todo redondito. Paraguay tuvo un excelente torneo, dentro de nuestras limitaciones, y eso sirvió para que empiece mi carrera en Pico Football (La Pampa) y la verdad que sumamente agradecido por todo lo que este país me dio, por todo lo que la Liga me dio. Sé también que lo hice con mucho sacrificio y con mucho profesionalismo para jugar, y seguir jugando una nueva temporada.

¿Empezaste como escolta?
-Comencé jugando de dos. En Pico el base era “Tati” Del Sol, el tres era Matías Lezcano, yo era el dos, el “Colo” Reinick el cinco y Chuckie Robinson el cuatro. Por ahí tomaba la base, pero como alternativa, ya que siempre fui un escolta, un ayuda base. Recién en la temporada 2004/05 en Libertad de Sunchales comencé a jugar de uno, y a partir de allí me fui afianzando más en esa posición. Así que contento también de haber tenido la chance de poder jugar en dos posiciones, aspecto que me dio estabilidad y minutos en cancha, para poder afianzarme.

-En Pico fuiste dirigido por Carlos Bualó, que después fue tu técnico también en Regatas...
-Me saco el sombrero con “Caco” Bualó, en todo sentido. A nivel personal es un tipo que maneja muy bien el tema grupal, siempre te da mucha confianza. Tenía mucho ‘feeling’ con los jugadores, sabía de qué se trataba, ya que fue un gran jugador y entendía todas las situaciones importantes, del jugador protagonista, pero también la del jugador de rol, del que venía desde la banca, y a todos les daba mucha confianza y la misma responsabilidad. Gracias a “Caco” pude hacer pie en ese primer año (2001/02), y en la 2005/06 volví a estar con él en Regatas. Así que excelente la relación que tuve y que sigo teniendo, sin el mismo contacto de antes, pero tenemos el mismo representante (Gustavo Gorini) y la verdad que me he llevado genial con él, y fue uno de los técnicos que ha marcado grandes pasos en mi carrera.

¿Cómo se dio la posibilidad de tener doble nacionalidad?
Mi último año como extranjero fue en Libertad de Sunchales en la 2004/05, en donde llegamos hasta semifinales. Estuvimos hasta diciembre peleando el 1-2 con Ben Hur, pero terminamos jugando los playoffs sin extranjeros, o sea sólo yo y perdimos con Boca en semis. Así tuve grandes chances de renovar, y la verdad que estaba muy contento. Libertad tiene una estructura de trabajo, que la sigue teniendo, a imitar y es envidiable para cualquier equipo de Liga y yo tenía ganas de seguir. Pero apareció Regatas que, aparte de ofrecerme un contrato mejor, me ofreció algo más importante, que era la posibilidad de tener la doble nacionalidad, y obviamente siendo nacional, por el tema de cupos, tenés más chances de jugar, y la posibilidad de tener seguridad y estabilidad durante diez meses, por lo que opté por venir a Regatas, y hoy en día considero que fue la mejor decisión que tome a lo largo de toda mi carrera”.

En aquellas temporadas hizo un tándem imborrable con Chuckie Robinson. ¿Cómo lo recuerdas?
-Con Chukie juegue seis años. En Pico, en la 2001/02 y 2002/03, después vine a Regatas con él en la 2005/06, también estuvimos juntos en Quilmes (2006/07), ganamos la Sudamericana en el 2008 con Regatas, y después terminamos jugando dos años en Sionista. La verdad que lo extraño horrores en todo sentido, dentro de la cancha ni hablar por todo lo que él representaba, pero en el día a día también. Le comentaba el otro día a “Fede” (Federico Kammerichs), en seis años, nunca tuvo un mal día, un día que no estaba predispuesto a competir. La verdad que un señor con todas las letras, sin lugar a dudas el jugador con el que mejor me lleve adentro y afuera de la cancha, ya que además de ser una buena persona, es muy cálido, simpático, positivo. Ahora ya terminó su carrera, y está en Estados Unidos con su hija. La verdad que hizo una gran carrera en Argentina, como pocos extranjeros lo hicieron.

El corte en Quilmes marcó un antes y un después en tu carrera deportiva, principalmente en Corrientes donde te terminaste de recibir de ídolo...
-Habíamos tenido una gran temporada en Quilmes, salvo los clásicos que empañaron un poco todo lo bueno que hicimos, al punto que clasificamos directamente a los cuartos de final. El corte fue un golpe durísimo para mí, ya que sinceramente no me lo esperaba y menos enterarme un día antes de que cierre el libro de pases. No entendía nada, pero por suerte apareció Regatas, así que no sólo me cambié de equipo, sino que en diez horas tuve que cambiar de ciudad, hice la mudanza, me subí al auto para hacer 1.700 kilómetros para venir a Corrientes, en un viaje de horror, ya que estaba el tema de las inundaciones y tuve que cambiar la ruta de Santa Fe y me perdí, llegué a Gualeguaychú a las 3 de la mañana, sin dormir, y las 19 recién llegué Corrientes, y en un par de horas tenía que jugar ante Gimnasia. Una locura, y para colmo mi señora estaba de ocho meses. Tardé una semana en reacomodarme. Cuando pasamos en el quinto partido a Comodoro, sabía que teníamos que enfrentar a Quilmes en cuartos de final. Para mi fue una motivación extra ya que quería demostrarle al técnico (Oscar Sánchez) y a los dirigentes, que se habían equivocado conmigo. Pero la verdad que mi cabeza también ya estaba en Regatas y en la chance que teníamos de llegar a jugar las semifinales ante Peñarol. Fue sin dudas un punto de inflexión en mi carrera profesional, pero también personal ya que en un mes crecí increíblemente, y junto a mi señora, que me hizo de psicóloga, terminamos fortalecidos mentalmente de esta situación. Recuerdo que se había generado muchas cosas con mi corte, más mediáticamente, y esa situación hizo que la gente tome partido a favor mío, como que me adoptó definitivamente como correntino, y me transformé, después de eliminar a Quilmes, en una especie de símbolo, además de ganarme un lugar en el club, ya que desde ahí sentí como que la dirigencia de Regatas me respetó mucho más, y me dio un lugar privilegiado en la institución.

-Hablaste de tu esposa en un momento crítico, ¿seguramente fue y es su sostén?
-Sin lugar a dudas en toda mi carrera mi mujer y mi familia fueron todo mi sostén y toda mi motivación, sin ellas esto que hago no valdría la pena, para mi es mucho esfuerzo pero para ellas es el doble y eso lo valoro día a día y doy gracias a Dios por la familia que tengo y lo feliz que soy con ellas. Ellas son mi complemento ideal.

En la temporada 2007/08 Regatas comenzó a cosechar importantes logros y te tocó ser parte de ello...
-Silvio (Santanter), junto con Eduardo (Pfleger), hicieron un dupla muy interesante, en todo sentido, en el día a día. Santander siempre fue muy exigente, pero tenía el respaldo de saber adónde se dirigía, de sus convicciones, y Pfleger, era un poco el conciliador, el hombre necesario para poner paños fríos. Juntos hicieron una dupla muy buena, muy exitosa. En esa temporada todos tuvimos una muy buena Liga. Personalmente, junto a la Liga de las Américas en 2010/11, creo que fueron los dos años más sobresalientes de mi carrera, al menos hasta ahora. Ese año tuve la suerte de salir mejor asistidor y me eligieron como el mejor base. Ganamos la Copa Argentina, por un tiro no ganamos el Súper 8, y nos quedamos con la Sudamericana después de 76 partidos. Todos los torneos que nos tocó jugar lo hicimos hasta la final, salvo la Liga que quedamos en cuartos ante Quimsa. Yo tenía mucha fe de que como estábamos jugando teníamos muchas posibilidades de llegar a la final. Pero en cuartos, ante un Quimsa bien preparado, quedamos eliminados. Nosotros estábamos jugando la final de la Sudamericana, con el viaje a Río de Janeiro de por medio, y para nosotros fue muy desgaste para todos. Diego (Cavaco) terminó jugando los cuatro últimos partidos con una contractura, el “Pulga” (Agustín Carabajal) terminó con un dolor de espalda el último mes, al igual que “Tinto” (Damián Tintorelli) y el “Puma” (Alejandro Montecchia) estuvo suspendido para el juego en Santiago. La verdad que se sumó todo, pero que no empañó el gran año que tuvimos, yo creo que Regatas ese año jugó el mejor básquet de la Liga. Además Regatas, con el título sudamericano, terminó por ganarse el respecto de todos.

Una Liga Sudamericana en donde Regatas afrontó serías dificultades como la semifinal ante Universo.
-Una Liga Sudamericana durísima y con un formato distinto, que actualmente no se juega más. Recuerdo que hicimos un viaje larguísimo a Venezuela para jugar ante Tachira ya en cuartos de final, después una serie increíble con Universo, al mejor de tres juegos ya en semifinales, y finalmente la definición ante Flamengo, al mejor de cinco partidos. En Brasilia fue el punto de inflexión del campeonato. Jugamos un partidazo sin Chuckie (Robinson) y sin Ramzee (Stanton) por un problema de visas. Recuerdo que hasta último momento los estuvimos esperando, pero finalmente tuvimos que entrar a la cancha sin ellos. Con sólo seis mayores y un juvenil (Milton Temute), que prácticamente no había tenido minutos en la Liga y ahí jugó más de diez. La verdad que increíble. El “Pollo” (Roberto López) fue nuestro cinco, y con “Tinto” (Tintorelli) se las arreglaron para controlar a Esteban, Cipriano. Ellos tenían un gran equipo, pero nosotros también. El “Puma” (Montecchia) ya estaba en su plenitud física, después de sus dos operaciones, y ahí realmente nos dimos cuenta que éramos un gran equipo, ya que todos éramos importantes, pero ninguno imprescindible. Tuvimos un partido memorable, todos; al igual que la serie final con Flamengo en donde sabíamos que teníamos la chance, en un quinto partido, de jugar en Corrientes y ese plus nos dio el campeonato.

¿Qué significó haber jugado al lado de Alejandro Montecchia?
El “Puma”, aparte de ser una gran persona, es un líder silencioso, no habla mucho pero siempre cuando habla dice cosas importantes. Su dedicación y profesionalismo nos enseñó, a todos los que tuvimos el privilegio de jugar con él, que todos los días hay que laburar para conseguir objetivos. Sin dudas que con él y Esteban De la Fuente fueron dos grandes jugadores y profesionales que es imposible no aprender cosas diariamente, a ambos les debo muchísimo aparte del gran cariño, aprecio y respeto que les tengo como personas y como deportistas.

En la temporada 2010/11 llegó el título más importante de Regatas, la Liga de las Américas. ¿Qué recuerdos vuelven a la memoria?
-Tuvimos la suerte y el apoyo dirigencial de haber jugado las semifinales en Corrientes, cosa que fue importante para clasificar al Final Four, en donde fuimos el único equipo sudamericano en llegar a la definición ya que el resto eran de centro América, con dos de México. Fuimos verdaderamente de punto, al extremo que Xalapa (Halcones), que nos había ganado por 30 en Corrientes, nos puso en el debut para asegurar. Pero nosotros, ni bien nos enteramos de eso, pusimos la cabeza ahí. Tuvimos un viaje larguísimo pero no importo. Fuimos con una estrategia que la mantuvimos a lo largo de 40 minutos, y así en los sucesivos juegos. El primer juego, el triunfo, fue excelente, y fue un poco el punto de inflexión para lo que vino, ya que después perdimos el segundo juego (Halcones Rojos), pero lo hicimos bien, podríamos decir, ya que lo hicimos sólo por cuatro puntos, y eso nos dio la chance de llegar al último juego con chances de quedarnos con el título. Y el partido ante los puertorriqueños (Capitanes de Arrecibo) fue verdaderamente perfecto. Teníamos que ganar por 9 y en algunos pasajes le llegamos a sacar 20, lo maniatamos con un juego sumamente inteligente, táctico, estratégico, con un "scouting" importante. Demostramos sinceramente que éramos los mejores. Creo que fueron los tres mejores partidos de la temporada. Federico (Kammerichs) tuvo una actuación muy destacable, al igual que Ramzee (Stanton). Para todos fue muy importante, muy emocionante, ya que hicimos un básquet de muy alto nivel, en donde ninguno imaginó este logro, salvo nosotros claro. Fue todo muy importante, para colmó el regreso fue una odisea, con perdida de avión, con retrasos y llegamos a la madrugada a Corrientes, y la gente lo mismo nos espero para festejar, con una caravana impresionante. Creo que es el logro más importante que tiene el club desde que juega Liga Nacional, y para todos nosotros también fue algo increíble. Un reconocimiento de todo el básquet Argentino, que es lo que enorgullece, ya que sinceramente nadie pensó que se podía escribir esta hazaña, y en Xalapa.

-Hablaste de un juego muy estratégico, con mucho “scouting”, para maniatar al básquet centroamericano.
-Sin dudas que el equipo que ganó el torneo más importante del club no lo iba a poder lograrlo sin Fabio (Demti), ni Pfleger (Eduardo), aparte del gran manejo de grupo de ambos. En el cuadrangular final la mitad del laburo lo hicieron ellos, nosotros teníamos que cumplir con lo táctico y la concentración nada más. Nos convencieron que al jugar con equipos centroamericanos la clave pasaba por el orden táctico y la confianza, así que ambos fueron más que claves para ganar ese título.

-La presente temporada se presenta como soñada. ¿Cómo vive el equipo, el grupo, esta situación, más después de las obtenciones del Súper 8 y la Liga Sudamericana?
-Ambos títulos sirvieron para reafirmar el trabajo que vienen haciendo todos. Tenemos la obligación de pelear todo lo que jugamos, pero el hecho de revalidarlo con los dos campeonatos que se han jugado hasta ahora no solo te reafirma deportivamente sino que mentalmente logras un equilibrio y una tranquilidad donde el trabajo diario y los objetivos cortos que nos trazamos se hacen más llevadero y con más confianza. Ambos títulos tuvieron un sabor especial ya que lo hicimos en nuestra casa, con nuestra hinchada y nuestras familias presentes que obviamente todos forman parte de lo ganado hasta el presente. Ahora nos toca trabajar para seguir arriba en la serie regular y llegar bien a los play offs, después hay muchos obstáculos por delante.

¿La Liga es el gran objetivo?
-El objetivo es ganar la Liga, y con respeto y humildad trataremos de lograrlo. Estamos trabajando para eso. Hoy es importante terminar bien enero y febrero, que es el momento clave para ganar una ubicación, que después puede ser importante en play off. Por eso el objetivo prioritario hoy es defender la punta. Esta competencia es muy exigente y varios equipos tienen el mismo objetivo que nosotros. Así que en marzo volvemos a hablar.

¿Y a nivel personal?
-A nivel personal estoy haciendo mis últimos pasos, y sería muy importante terminar mi carrera con un título de Liga, y si por ahí no lo hago, no lo hacemos, vamos a dejar todo en la cancha y en los entrenamientos, para morir en el intento. Yo me siento un correntino más. Mi familia está muy contenta acá, y la verdad que me va a costar dejar Corrientes, por la ciudad, por su gente, por esta institución que me dio muchísimo, como el hecho de batir records, y de armar un plantel competitivo para tener aspiraciones serías de ganar la Liga. Pero bueno cuando deje de jugar me voy a radicar en Paraguay. Me llena de orgullo escribir una parte de la historia de Regatas, por la confianza que me dieron los dirigentes, y especialmente por el reconocimiento de la gente, que día a día me demuestra su cariño. Esto hace que me acuerde de mis raíces, de todo lo que luche para empezar a jugar en el 2001 como profesional, y después de doce años seguir acá es increíble. Seguramente, en el balance, lo más importante es que hice bien las cosas para seguir en vigencia, con mis limitaciones, pero con mucho compromiso, y me da la tranquilidad de siempre haber dejado todo, principalmente cuando las cosas no salían bien, a pesar de los dolores, de las lesiones. Nunca perdí el fuego sagrado de querer ganar, y menos ahora. Por eso más allá de este record, que a uno lo motiva mucho más, pese a que en definitiva son números, a uno lo enorgullece y lo comparte, con compañeros, con entrenadores, con dirigentes, con amigos, y especialmente con la familia.