El Gobierno busca los votos para suspender las PASO
El tiempo se acorta. El Congreso avanza con varios proyectos. Karina Milei y Diego Santilli necesitan suspender las PASO en las próximas tres semanas; Javier Milei regresó de Washington y viaja...
El tiempo se acorta. El Congreso avanza con varios proyectos. Karina Milei y Diego Santilli necesitan suspender las PASO en las próximas tres semanas; Javier Milei regresó de Washington y viaja como referente de la derecha a Madrid, y la economía argentina sigue creciendo, aunque a menor velocidad y sin derramar entre los votantes.
Santilli tiene los votos para suspender las PASO antes de fin de año. En rigor, hay todavía algunos senadores rebeldes que quieren negociar antes de votar afirmativamente. El proyecto está en el Senado y empezará a moverse a más tardar en la primera semana de noviembre. Karina Milei teme que se trabe. Sabe que uno de los integrantes de la mesa política que ella dirige prefiere que siga habiendo PASO y no se moverá para suspenderlas: Patricia Bullrich. Ella es la jefa del bloque libertario, por lo cual la sospecha que deslizan sobre ella es un dato sensible.
Muchos intuyen que Bullrich, íntimamente, sueña con enfrentarse en una PASO con el Presidente si ve que Milei está mal en las encuestas. Lo decidirá entre marzo y mayo. Así visto, la suspensión de las PASO tendría un doble efecto: por un lado, serviría para complicarle el armado al peronismo y, por el otro, pondría a Milei a salvo del riesgo de que Bullrich lo desafíe a una interna. Bullrich tiene peso específico propio, por lo cual habrá que esperar su próxima jugada.
¿Qué es lo que le falta al Gobierno para suspender las PASO? El apoyo de la UCR y, en particular, del gobernador mendocino, Alfredo Cornejo. El mandatario quiere que Karina lo saque de juego a Luis Petri como eventual candidato a gobernador provincial. No es seguro que Karina vaya a aceptarlo. La otra urgencia es la aprobación del Presupuesto con el menor costo posible. El debate en comisión comenzó el miércoles.
El calendario electoral agrava todas las urgencias. El miércoles, el Gobierno tuvo que ceder para evitar una derrota. La prioridad era evitar que el jueves los aliados del oficialismo se sumaran a UxP a la hora de dar quórum y arrancar una sesión especial: el objetivo de la oposición era derogar el DNU 70/23, en uno de cuyos artículos Milei había derogado la ley de tierras. Por eso, LLA cedió y decidió incluir en la ley de Propiedad Privada un artículo que restablece la prohibición de que los extranjeros compren más del 15 por ciento de los campos.
Ese será uno de los temas que se tratará el miércoles próximo en una megasesión organizada por LLA para mostrar músculo político y recuperar el manejo de la agenda. También incluirá la emergencia de discapacidad y la mora de los endeudados. El Gobierno reconoce que para ganar tiene que ceder.
La marcha universitaria fue un capítulo aparte. Fue muy nutrida y legitimada por muchos fallos judiciales que les dieron la razón a los rectores en su reclamo de mayor presupuesto. Pero la aparición de figuras ligadas al peronismo, como Axel Kicillof e intendentes del PJ, de figuras de la UCR y de la izquierda, y de las centrales sindicales le sirvió al Gobierno para decir que era una marcha opositora. Finalmente, los incidentes provocados por cientos de inadaptados remitieron a imágenes viejas a las que nadie quiere volver. En última instancia, el Gobierno terminó ganando.
Dudas por la economía
Hace quince días, Scott Bessent había admitido que Estados Unidos podría ayudar a la Argentina con otro tramo del swap si en 2027 fuera necesario. Una señal de que a Milei no le va a faltar dinero para mantener el equilibrio. Y mucho menos se va a parar Vaca Muerta, la zona más próspera del país: el último fin de semana, el Departamento de Estado norteamericano anunció que el Departamento de Guerra podría ampliar el financiamiento de 7000 millones de dólares que había confirmado el Exim Bank para construir el corredor Andes-Atlántico.

En su viaje a la reunión del FMI y el BM, el ministro Luis Caputo advirtió que también cuenta con el swap con China. (Foto: IAE)
Pero las dudas sobre la capacidad de pago de la Argentina (aun cuando Milei jamás pensaría entrar en default) no se disipan. Por eso, en su viaje a Washington, el Presidente dijo que tiene una bazuca de US$125.000 millones, una cifra mucho mayor a la que él había dado hace dos semanas. El número es demasiado alto, casi increíble, pero Milei quiere dar una señal de voluntad de pago. Y, por eso mismo, en su viaje a la reunión del FMI y el BM, el ministro Luis Caputo advirtió que también cuenta con el swap con China. Llamó la atención que no hubiera mencionado el swap con Estados Unidos.
Además, el BCRA aceleró la compra de dólares: ya acumuló más de US$15.000 millones en compras de divisas durante 2026 y, en lo que va de octubre, la entidad sumó 914 millones de dólares, bastante más que los 768 millones de agosto y los 473 millones que compró en septiembre. Y lo hizo sin subir la cotización del dólar mayorista.
La Argentina macro tendrá dinero. El Gobierno inclusive tuvo otro mes de superávit fiscal de $977.173 millones.
El problema más acuciante es la Argentina micro, que tiene un interrogante irresuelto: ¿llegará el derrame al hombre de a pie? Por ahora, eso no ocurre. En el Gabinete empezaron a mirar con suspicacia o desazón a Caputo. Parte le dirige lluvia ácida, cuando en rigor Caputo ejecuta un programa ortodoxo del que Milei no quiere correrse ni un milímetro. Varios ministros consideran que, a esta altura, el programa debería arrojar algún resultado más palpable para los ciudadanos. Nadie quiso jamás que Caputo renuncie, pero sí que brinde alguna solución.
Los tiempos de la economía suelen ser más claros que las urgencias electorales. Por eso, Milei salió a respaldarlo en declaraciones radiales con un mensaje que parecía destinado a su propio gabinete: “La decisión general de gobierno es mía. O sea, nadie cuestiona a Toto Caputo, porque es mi política”.
La inflación no vino bien. Tampoco mucho peor. El IPC de septiembre fue del 1,9 por ciento. No tocó la barrera simbólica del 2 por ciento. El número muestra un rebote desde el 1,7 por ciento de agosto. Influyeron algunos componentes estacionales, como verduras y legumbres, pero la suba se explica por la necesidad del Gobierno de seguir recortando subsidios al gas y por los aumentos en colegios y salud. Puede volver a acomodarse en torno al 1,7 hasta fin de año. Pero el número rompe la ilusión de llegar al 1 por ciento este año.
Por otro lado, el FMI calculó que en 2026 la Argentina terminará con un crecimiento del 2,1 por ciento y una inflación anual de 32,5. Aun si el país hubiera entrado en recesión técnica en el tercer trimestre, acumularía un segundo año positivo.
Otro dato económico al que Milei hizo una mención elíptica en Washington. El Presidente dijo que en nuestro país el empleo crece, aunque cambió su composición. El dato suena irreal porque todos los días surgen noticias de cierres de empresas, quiebras o despidos. Pero Milei no mintió. El jueves, el Indec dio a conocer la “Cuenta de generación de ingresos”, de donde surge que efectivamente el empleo creció 0,5 por ciento.
Lo que sí ocurrió es que bajó la calidad del empleo: mientras el empleo asalariado formal privado y público cayó 1,4 por ciento interanual, el empleo asalariado en negro subió 0,5 por ciento y el número de puestos no asalariados (cuentapropistas y patrones) subió 3,9 por ciento. Milei y Federico Sturzenegger ven esa tendencia como un cambio en la composición del trabajo; Alberto Ades, el economista que expuso hace diez días en el Gabinete, la ve distinto: en su último libro, Lo que se desvanece, sostuvo que el crecimiento del trabajo en aplicaciones, fenómeno que se da en muchos países, es precario e inseguro.
Un Día de la Lealtad con diferencias en el peronismo
Volviendo a la política, este 17 de octubre el peronismo mostrará una vez más sus divisiones. Kicillof recordará el día con un acto en La Matanza y el kirchnerismo marchará al departamento de Cristina, en San José 1111.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner hoy están distanciados. (Foto: Reuters)
¿Y qué pasa con Sergio Massa? El excandidato presidencial comenzó a levantar el perfil. Hace dos semanas, Daniel Hadad salió a hacerle un fuerte elogio cuando dijo que es uno de los políticos más inteligentes y que aprende más rápido. Y esta semana Emilio Monzó fue en la misma dirección. “Es un dirigente que tiene diálogo y poder para transformar acuerdos en hechos. Massa tiene dos cosas que hoy escasean en la política argentina: la capacidad de sentarse con quien piensa distinto y la fuerza para transformar esos acuerdos en hechos”, sostuvo.
Quienes están cerca de Massa ya empiezan a mostrar los ejes de su discurso de campaña: dicen que defiende un proyecto de país que hace hincapié en la industria, la producción y la clase media, sectores que se sienten abandonados por la gestión actual. Y que lo hecho en el pasado puede ser distinto a lo que haga en el futuro.
Massa puede ser un factor de conciliación entre Axel y Cristina. Pero no estará solo, porque en el universo de la expresidenta orbitan Sergio Uñac, el exgobernador de San Juan que ya está mostrando su cartelera 2027 y que dice que Milei debería estar preso, y el exmandatario de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.
FUENTE:TN
- Fecha 17.10.2026
- Sección Politica
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