Mercado de oportunidades
La Soja afronta una nueva etapa
El mercado global de la soja atraviesa una fase de alta complejidad, donde factores cambiarios, productivos y de demanda internacional se combinan para limitar el potencial alcista de los precios. La semana que pasó dejó movimient...
El mercado global de la soja atraviesa una fase de alta complejidad, donde factores cambiarios, productivos y de demanda internacional se combinan para limitar el potencial alcista de los precios.
La semana que pasó dejó movimientos relevantes en los mercados agrícolas internacionales, con subas para el trigo, el maíz y el aceite de soja en CME/CBOT, mientras que la soja cerró con pérdidas y la harina de soja prácticamente sin cambios. A esto se sumó un escenario geopolítico más activo, donde las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, junto con la reapertura del estrecho de Ormuz, generaron fuerte impacto sobre la energía, los fertilizantes y la logística global.
Desde el punto de vista cambiario, la apreciación del real en Brasil responde más a un contexto internacional —con flujos de capital hacia mercados emergentes y debilidad del dólar estadounidense— que a fundamentos internos de la economía brasileña. Este movimiento impacta de lleno en los precios en moneda local, obligando a los “basis” o primas a ajustarse al alza para compensar parcialmente la caída del valor en reales de los futuros en Chicago. Sin embargo, este mecanismo solo ha logrado estabilizar los precios internos en Brasil, sin generar mejoras significativas para el productor.
En paralelo, el avance de la comercialización sigue siendo un factor clave tanto en Argentina como en Brasil. Con aproximadamente un 45% de la soja aún sin vender en Brasil, la abundante oferta disponible limita cualquier intento de recuperación sostenida en los precios en Chicago. Esta presión estacional se mantendría al menos durante el segundo trimestre, en un contexto donde la demanda internacional no muestra urgencia.
En este sentido, China continúa desempeñando un rol determinante, aunque con una postura más cautelosa. Si bien mantiene compras activas, especialmente para cubrir posiciones de corto plazo, no evidencia una necesidad inmediata de acelerar importaciones. A esto se suma cierta debilidad en el sector porcino chino, con precios en mínimos históricos que comienzan a afectar el consumo de harina de soja, generando dudas sobre la solidez de la demanda futura.
China compra más soja, pero las demoras desde Brasil frenan el ritmo del mercado
Las importaciones de soja de China crecieron en marzo de forma interanual, aunque el volumen final quedó muy por debajo de las expectativas del mercado, reflejando las dificultades logísticas que siguen afectando el comercio global de la oleaginosa. Según datos oficiales, el principal comprador mundial importó 4,02 millones de toneladas durante el mes, un 14,9% más que en marzo del año pasado, pero lejos de los 6,4 millones de toneladas que esperaban los analistas.
La principal causa de esta diferencia estuvo en los retrasos de los embarques provenientes de Brasil, donde la cosecha récord no logró traducirse con rapidez en mayores despachos hacia Asia. China endureció los controles fitosanitarios sobre los cargamentos brasileños tras detectar problemas vinculados a residuos de pesticidas, daños por calor y presencia de insectos vivos, lo que ralentizó el ingreso del grano. Como resultado, en el acumulado de enero a marzo, las importaciones totalizaron 16,58 millones de toneladas, un 3,1% menos que en igual período del año anterior.
A pesar de este arranque más lento, el mercado mantiene una visión más optimista para el segundo trimestre. Se espera que entre abril y junio las importaciones superen los 10 millones de toneladas mensuales, impulsadas por el avance de las ventas de soja brasileña y mayores envíos desde Estados Unidos. La demanda del sector ganadero chino seguirá siendo clave, mientras que el mercado también observa de cerca la evolución del clima en Estados Unidos y una posible reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, que podría marcar el rumbo de las futuras relaciones comerciales y del flujo global de soja.
La soja pone el foco en Estados Unidos y el clima empieza a marcar el rumbo del mercado
El mercado de la soja comienza a mirar con mayor atención el desarrollo de la nueva campaña en Estados Unidos, donde la siembra avanza con buen ritmo y bajo condiciones climáticas favorables. Este inicio positivo podría transformarse en un factor bajista si se mantiene en las próximas semanas, especialmente ante la posibilidad de que aumente el área sembrada de soja en lugar de maíz, impulsada por los altos costos de fertilizantes. El USDA confirmó un avance normal en la implantación de maíz y soja, mientras el clima será determinante para definir el potencial productivo.
Al mismo tiempo, el mercado encuentra cierto sostén en la firmeza de la harina de soja, impulsada por una oferta ajustada en el corto plazo debido a demoras en la cosecha y el procesamiento en Argentina. Esta situación trasladó parte de la demanda hacia Estados Unidos, generando mayor tensión en los balances y dando soporte a los precios. Sin embargo, se espera que esta situación se normalice en las próximas semanas, lo que podría reducir ese impulso alcista.
En Argentina, la preocupación crece por el fuerte atraso en la cosecha de soja en la región núcleo, donde el avance alcanza apenas el 25% frente al 55% habitual para esta época. Las lluvias persistentes y la alta humedad elevan el riesgo de pérdidas de calidad y rendimiento. A nivel internacional, la moderación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la fuerte caída del petróleo también aportan un nuevo elemento al escenario, generando menor presión sobre los costos energéticos y mayor volatilidad en los mercados agrícolas.
Harina de soja firme y maíz más fuerte: el mercado empieza a cambiar de tendencia
El mercado internacional de granos comienza a mostrar señales más positivas para la harina de soja, impulsada principalmente por Sudamérica. Brasil mantiene primas elevadas y Argentina suma presión por el lento ritmo de ventas de los productores, afectado por las lluvias en plena cosecha y la falta de incentivos comerciales. Esta combinación reduce la oferta exportadora y sostiene los precios internacionales. Además, Estados Unidos gana espacio en mercados no tradicionales gracias a una oferta global menos fluida y una demanda que sigue activa, reforzando la firmeza del mercado de harina.
En maíz, el panorama también mejora con una demanda sólida, exportaciones superiores al año pasado y un fuerte consumo interno en Estados Unidos, especialmente en etanol y alimentación animal. Muchos compradores aún no tienen suficiente cobertura y el productor estadounidense redujo su presencia en el mercado mientras avanza la siembra, lo que genera menor presión vendedora. Este escenario podría favorecer una recuperación de precios en Chicago en el corto plazo si el clima acompaña y no aparecen nuevos factores negativos.
Brasil empuja la soja y el mercado vuelve a mostrar señales de fortaleza
El mercado de la soja mantiene una estructura firme impulsada por la fuerte competitividad de Brasil en el comercio internacional, la demanda sostenida de China y un escenario técnico positivo tanto para la harina como para el aceite de soja. A pesar de la presión generada por la caída del tipo de cambio interno en Brasil, los exportadores continúan sosteniendo el ritmo de negocios mediante mayores valores en destino, lo que permite mantener activo el flujo comercial.
La baja del tipo de cambio de la soja por debajo de 5,00 reales afectó los márgenes de origen en Brasil, pero las compañías comercializadoras lograron compensarlo con un aumento de entre 15% y 20% en las indicaciones CFR China. Además, Estados Unidos sigue mostrando menor competitividad en precios, lo que fortalece aún más el protagonismo brasileño. Brasil también amplió sus exportaciones hacia mercados como México, Pakistán, Vietnam, Bangladesh y Egipto, consolidando una mayor diversificación comercial y reforzando su liderazgo global.
Con este escenario, el mercado continúa operando entre fundamentos agrícolas sólidos, presión climática en Sudamérica y una geopolítica que sigue marcando el ritmo de los precios globales.
El cierre nuevamente del estrecho de Ormuz por parte de Irán genera un inicio de semana con mayor tensión en los mercados globales, impulsando al alza al petróleo y sumando cautela al escenario macroeconómico internacional. En paralelo, los fondos continúan reforzando su apuesta alcista en el complejo agrícola, especialmente en harina de soja, donde se registraron posiciones compradas récord. En Estados Unidos, el Cinturón del Maíz mantiene una buena humedad que favorece los cultivos, aunque las Llanuras siguen bajo condiciones secas que preocupan al trigo.
De cara a los próximos meses, el foco estará puesto en tres variables clave: la evolución del clima en Estados Unidos, las definiciones sobre el área sembrada y el comportamiento de la demanda china, especialmente en el marco de las tensiones geopolíticas y comerciales. La combinación de estos factores será determinante para definir la dirección de los precios en el corto y mediano plazo.
FUENTE:CLARIN
- Fecha 20.04.2026
- Sección Economia
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