Estado de emergencia
Toque de queda en París y varias ciudades de Francia
Cuando comienza a anochecer en París, cuatro ciudades del norte anunciaron un toque de queda a aplicar este lunes ante el temor a más saqueos y destrucción en la insurrección social que ha estallado en Fr...
Cuando comienza a anochecer en París, cuatro ciudades del norte anunciaron un toque de queda a aplicar este lunes ante el temor a más saqueos y destrucción en la insurrección social que ha estallado en Francia. En la capital del país, el toque es por barrios. Desde la 11 de la noche hasta las 6 de la mañana se aplica en la plaza de la República, el corazón de las protestas, y en el barrio de Les Halles en París. Los dos corresponden al barrio XI y IV. También se aplica en Niza, Lyon y Marsella.
Se establece un toque de queda a partir de esta noche en zonas de las ciudades de Lille, Wattignies, Douai y Denain, en el norte del país. Fueron los primeros lugares anunciados por Matignon, la oficina del primer ministro Sébastien Lecornu, en coordinación con sus alcaldes.
El prefecto del departamento del norte ha instaurado un toque de queda "en partes de las ciudades de Lille, Wattignies, Douai y Denain". La medida entrará en vigor esta misma noche, desde las 20.00 hasta las 6.00, durante los próximos dos días.
El miedo a que haya algún muerto en los incidentes y saqueos domina al Gobierno. Una víctima fatal podría acelerar la crisis política y volverla incontrolable, lo que llevaría incluso a la renuncia de Emmanuel Macron o a elecciones anticipadas.
Durante un viaje al Golfo para conseguir petróleo para Francia y bajar el costo de vida, Macron se mantiene "en contacto permanente" con Lecornu.
Dos días después de los actos violentos que marcaron la jornada de manifestaciones del 17 de octubre contra el "alto costo de la vida", la clase política sigue reaccionando, mientras el Ejecutivo busca retomar el control de la situación.
Lecornu ha pedido a los prefectos que "establezcan una serie de toques de queda parciales". Sin embargo, los sondeos remarcan que un 70 % de la población quiere que se declare el estado de emergencia para enfrentar esta crisis y sus desmanes.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, reconoce una "pérdida de control" en algunas ciudades y anuncia que "los efectivos de la policía y la gendarmería se verán reforzados este fin de semana".
Estado de emergencia
El candidato presidencial conservador Bruno Retailleau reiteró su llamamiento a "declarar el estado de emergencia" en Francia.
"Mi temor es que se actúe de forma insuficiente y demasiado tarde. Estas vacilaciones, lejos de generar un efecto de alivio, pueden enviar señales de debilidad por parte del Estado", dijo.

Una mujer pasa en bicicleta junto a una barricada en llamas cerca del Jardín de las Tullerías, con la Torre Eiffel al fondo. Foto Reuters
Para el líder de Los Republicanos (LR), "el estado de emergencia permite reaccionar con gran rapidez". A medio plazo, el exministro del Interior sugiere una evolución de las estrategias: "Creo que, en el futuro, serán necesarias doctrinas de mantenimiento del orden ante disturbios urbanos que sean, sin duda, diferentes, recurriendo mucho más a las nuevas tecnologías para abordar judicialmente, desde una fase muy temprana, una serie de casos".
En el distrito 11 de París
Cuando se anuncian los toques de queda, se están produciendo concentraciones en la plaza de la República, en París. Se espera otra noche de violencia en la capital francesa.
En el distrito 11 de París, cerca de la plaza de la República, los vecinos se han organizado para hacer frente a los delincuentes que intentan entrar en los edificios y comercios.
"No reconozco a mi país". Estas fueron las palabras del ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, tras visitar a comerciantes que sufrieron saqueos en el distrito 10 de París anoche. Tras escuchar el testimonio de uno de los gerentes, comentó la situación: "Comparto su dolor y su emoción".
Este lunes por la mañana, Thomas, Fanny y su hija regresaron a casa. Habían ido a dormir fuera de París, a casa de unos familiares, "en el sofá". No querían volver a vivir la noche del sábado, marcada por una banda sonora de gritos, el estruendo de cristales rotos a mazazos y patadas contra la puerta de su edificio.
"Estuvimos en alerta hasta las cinco de la mañana, pendientes de cualquier mínimo ruido", relató el padre, un hombre de unos treinta años y más de 1,90 metros de altura.
En varias ocasiones llamaron a los bomberos y a la policía, que se encontraban desbordados: "Estamos al tanto, hacemos lo que podemos", les respondieron antes de colgar.

Un manifestante enmascarado pasa junto a bicicletas en llamas en medio de enfrentamientos en una calle en París. Foto Reuters
Varios vecinos, miembros de la junta de propietarios del edificio, se turnaron para hacer guardia en la planta baja y evitar intrusiones. Thomas sentía un "pánico absoluto" ante la posibilidad de que se desatara un incendio en el inmueble.
A pocos metros, Naziha, la portera de otro edificio, se interesa por la situación del encargado de la tienda de telefonía "One Repar", que fue completamente vaciada este fin de semana. "Es catastrófico", repite.
Esta mujer de unos sesenta años, que padece problemas pulmonares, también abandonó su vivienda en la portería durante las dos noches anteriores, sabiendo que no soportaría los gases lacrimógenos. Se refugió en casa de su hija, en el departamento de Seine-Saint-Denis. Sus otros hijos se quedaron para defender su hogar de los asaltantes.
Rayan, su hijo de 22 años, ayudado por algunos residentes, protegió el acceso al vestíbulo de este edificio de categoría apilando bicicletas de alquiler (Vélib') frente a la puerta.
"Había muchísimos jóvenes. Si hubieran querido, habrían podido derribar las puertas sin ninguna dificultad". Envueltos en una nube de gas que impedía ver a más de un metro de distancia, los hijos de Naziha la mantenían informada de lo que ocurría. Aunque intentaban tranquilizarla, ella "no durmió en toda la noche".
En el barrio, los pocos comercios que resistieron a los saqueos fueron aquellos que mantuvieron una presencia constante. En Baron Collection Paris, un establecimiento especializado en cartas coleccionables, había nueve personas el sábado, entre empleados y amigos.
"Veíamos a jóvenes, tanto hombres como mujeres, corriendo con Playstations, Nintendo Switches, mandos, cajas de One Piece... Si no hubiéramos estado allí, también habríamos muerto", relata Mathieu, el corpulento gerente de 24 años.
Él y su equipo se encargaron de "evitar aglomeraciones frente a la tienda". Mediante miradas o gestos, instaban a los saqueadores a seguir su camino. Pasaron la noche en el sótano, en la sala de descanso, mientras dos agentes de seguridad privada —a quienes pagaron más de 1.000 euros por el servicio— custodiaban la entrada. El domingo por la mañana, un amigo les prestó un camión para cargar las existencias y vaciar el local. En su tienda, algunas cartas raras llegan a costar varios cientos de euros.
El saqueo a Nathan
Al otro lado del boulevard Voltaire, Nathan, el gerente de SAV Smartphone, no optó por una estrategia tan defensiva. En su pequeña tienda de unos veinte metros cuadrados solo queda el marco de una ventana, un mostrador de atención y una pantalla de televisión. En las paredes, ganchos que ya no sostienen nada. Él observaba el shabbat el sábado, por lo que había cerrado su establecimiento, como de costumbre.

Un manifestante enmascarado pasa junto a un coche y una bicicleta calcinados durante una manifestación contra el costo de vida y el aumento de los precios del combustible, cerca de la plaza de la República en París. Foto Reuters
Según los vídeos que pudo ver posteriormente, más de 200 vándalos irrumpieron en el local y se llevaron todo lo que encontraron entre las 18:00 y las 19:00 horas. Al caer la noche, instaló una protección improvisada, pero esta no resistió el asalto del domingo.
"¿Es que no descansan ni un poco?", pregunta, sin intención de bromear. Entre el escaparate, la protección, los teléfonos y los iPads, el comerciante ha perdido más de 70.000 euros.
"Sé que hay que seguir adelante, que no estamos muertos, que al fin y al cabo es solo material... Pero ¿adónde va el mundo?", se cuestiona de nuevo, señalando una excesiva falta de disciplina entre los jóvenes.
El problema es que muchos negocios no están protegidos por los seguros franceses obligatorios contra los saqueos. Hubo un encuentro entre comerciantes y aseguradoras en el Ministerio de Comercio francés para ayudarlos.
De la resignación a la cólera
Tras los saqueos, incendios y actos de violencia registrados entre el domingo y el lunes, París se prepara para otra noche difícil. Los comerciantes se organizan para resistir y defender sus negocios durante la madrugada.
Una mujer de 54 años se encuentra parada frente a su puesto de diarios con una barra de hierro en el distrito 10 de París. La perdonaron el primer día cuando les rogó a los vándalos que no destruyeran su puesto, pero luego el lugar fue saqueado hasta dejarla sin nada.
El ministro de Trabajo y Solidaridad, Jean-Pierre Farandou, reiteró su alarma tras visitar a varios comerciantes afectados en el distrito 10.
La CGT condena la estrategia del caos
En un comunicado, la CGT condena "la estrategia del caos desplegada por el Gobierno". Advierte sobre "la gravedad de la situación en el país", al tiempo que llama a "todos los trabajadores a seguir movilizándose de forma pacífica".
"Ante la estrategia del caos desplegada por el Gobierno, mantengamos el rumbo en nuestras reivindicaciones y sigamos movilizados hasta que sean satisfechas", escribe la CGT en el comunicado, acusando a "la doctrina de seguridad del Gobierno" de haber "puesto en el punto de mira a numerosos manifestantes pacíficos que resultaron heridos" el 17 de octubre.
Los chalecos amarillos han convocado a otra marcha para el próximo sábado y el Elíseo aún no ha respondido a su pedido de audiencia.
Los capitanes de la industria solidarios
El presidente del Medef, Patrick Martin —quien se encuentra visitando a comerciantes afectados por la violencia urbana registrada este fin de semana en París—, considera que "ya es hora de que el país reaccione".
El "jefe de los empresarios" ha instado a "todos los directivos y dueños de empresas" a "alzar la voz y dejar claro que ya basta, y que este país desea vivir en serenidad".
"Durante este fin de semana he recibido varias llamadas desde el extranjero. ¡No pierdo de vista el deterioro de la imagen de Francia provocada por estos actos de violencia!", señaló Patrick Martin durante una conversación con periodistas.
La ministra Françoise Gatel promete "movilizar un fondo excepcional de apoyo para la reconstrucción de infraestructuras públicas".
Se tratará de "un punto de atención único para acompañar a las colectividades afectadas", con el fin de coordinar y facilitar los trámites. La ministra también prometió flexibilizaciones normativas para agilizar las obras.
El temor al desempleo
Los saqueos y la destrucción de los locales han dejado a muchos empleados en situación de desempleo técnico.
Aurélie, de 44 años y empleada en una zapatería, se encontraba en su casa la noche del sábado 17 de octubre cuando un compañero le envió un vídeo que circulaba por las redes sociales, en el que se veía su lugar de trabajo empezando a arder. En ese momento sintió tristeza, asco hacia los vándalos y una profunda preocupación: "Pensé en mi trabajo, en mis hijos. Me dije: 'Vamos a perder el empleo justo antes de las fiestas'. Me dieron ganas de llorar", confiesa esta madre de familia numerosa.
Este lunes por la mañana, la empleada —que trabaja a tiempo parcial, 24 horas a la semana— ha regresado a la tienda, situada en el boulevard de Magenta, en París (distrito 10), donde las vidrieras han quedado destrozadas. Con guantes de plástico amarillos, revisa la montaña de cajas de zapatos esparcidas por el sótano —que ha sido arrasado—, intentando salvar las existencias que se libraron de los saqueadores.
"De momento, estamos retirando escombros; nos centramos en lo práctico. Estamos sufriendo las consecuencias, pero seguimos luchando", resume su jefe, Jean-Michel.
De repente, su expresión se vuelve seria: "Esto nos deja en una situación económica difícil. Los zapatos, bueno, no importan; van a la basura. Pero detrás de todo esto hay personas, hay empleos —¡y hay que decirlo!—, ¡mientras ellos nos llaman 'malditos burgueses'!", exclama indignado.
Él no sabe qué le deparará el futuro ni si sus empleados tendrán que pasar a una situación de reducción de jornada o suspensión temporal de empleo en los próximos días. En la mayoría de los comercios que fueron blanco de los disturbios este fin de semana en el corazón de la capital, el personal aún no se beneficia de esta medida. Esto ocurre a pesar de que el primer ministro, Sébastien Lecornu, prometió que se activará al 100 % a partir de este martes y que se pondrá en marcha un fondo de apoyo destinado a los comerciantes afectados por los actos vandálicos.
Este lunes la prioridad fue presentar denuncias, realizar llamadas a compañías de seguros saturadas y llevar a cabo una limpieza a fondo, siempre que todavía fuera posible.
En el mismo boulevard de la capital, asolado por los vándalos, Vincent —que se arremanga la camisa en una tienda de cigarrillos electrónicos— vive en una incertidumbre total: "No quiero acabar en el desempleo a los 60 años. Espero poder evitarlo".
FUENTE:CLARIN
- Fecha 19.10.2026
- Sección Internacionales
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