Incertidumbre en Goya

"El empleado de Alal no cobra desde diciembre y está muy preocupado"

La ciudad de Goya atraviesa días de profunda zozobra tras confirmarse el cierre de la planta de hilandería y desmotadora de algodón Alal, una institución con casi un siglo de historia en el sur correntino. El impacto no...

La ciudad de Goya atraviesa días de profunda zozobra tras confirmarse el cierre de la planta de hilandería y desmotadora de algodón Alal, una institución con casi un siglo de historia en el sur correntino. El impacto no es solo simbólico por la trayectoria de la firma, sino profundamente material: 260 trabajadores han quedado en la calle y, hasta el momento, sin percibir las indemnizaciones correspondientes.

En diálogo con diario época, el intendente de Goya, Mariano Hormaechea, no ocultó su inquietud ante lo que considera un golpe directo al corazón productivo de la localidad. "La verdad es que estamos muy preocupados por esta situación. Nos encontramos con la noticia de que se cerraba la planta de Alal, que es una empresa familiar muy importante de la ciudad", señaló el jefe comunal, subrayando que el efecto dominó alcanza a toda la "movilidad económica" de la zona.

Un cierre repentino

Lo que más sorprende a las autoridades es la brusquedad de la decisión. Según relató Hormaechea, la empresa venía mostrando signos de inversión y cumplimiento hasta hace apenas unas semanas. "La decisión fue de manera intempestiva. La empresa había cumplido con sus obligaciones a fin de año pagando el aguinaldo, el sueldo, inclusive les había dado las vacaciones a los empleados", explicó.

Incluso, el Municipio y la Provincia habían acompañado el crecimiento técnico de la planta recientemente: "El año pasado instalaron maquinarias nuevas para trabajar a través de una ayuda que hizo también el Gobierno provincial". Sin embargo, el nuevo escenario macroeconómico nacional habría dinamitado los planes de continuidad de la firma.

Los motivos de la firma

Desde Alal, la argumentación apunta directamente a las políticas de apertura económica. Los propietarios manifestaron sentirse "fuera del esquema económico que planteaba el Gobierno nacional". Entre las causas principales, Hormaechea enumeró:

- Competencia desleal: El ingreso masivo de textiles extranjeros.

- Caída del consumo: El desplome del poder adquisitivo.

- Costos energéticos: La imposibilidad de afrontar las obligaciones con CAMMESA y la presión impositiva.

"Ellos buscaron las alternativas para poder continuar y bueno, tomaron esta decisión", sintetizó el intendente sobre la postura de los dueños.

El drama de los trabajadores

El conflicto tiene una cara humana urgente: los 260 empleados que no perciben ingresos desde diciembre. Aunque la empresa notificó los despidos amparándose en el artículo que permite pagar el 50% de la indemnización, ese dinero aún no ha llegado a los bolsillos de los trabajadores.

"El empleado está sin cobrar desde diciembre. Ellos están preocupados porque ya no tienen ingresos, eso afecta a cada una de estas familias y es lo que me vinieron a plantear para que nosotros seamos intermediarios", afirmó Hormaechea. Este miércoles se llevará a cabo una audiencia clave en la delegación de trabajo para intentar destrabar, al menos, ese pago inicial.

Gestión en Buenos Aires

La mirada está puesta ahora en el lunes 9 de febrero. Ese día, el gobernador Gustavo Valdés y la ministra de Industria, Mariel Gabur, mantendrán una audiencia con el Ministro de Economía de la Nación. Hormaechea confirmó que probablemente integrará la comitiva.

"Entendemos que esto escapa al Gobernador y es una medida que tiene que tomar el Gobierno nacional. Alguna medida que puedan tomar ellos pueda generar un escenario para que esta empresa pueda continuar", analizó el intendente, quien además reveló que ya se puso en conocimiento del tema al ministro del Interior, Diego Santilli, en su reciente visita a la provincia.

Una luz de esperanza

Pese al panorama sombrío, queda una ventana abierta. Uno de los propietarios de la firma dejó trascender que la infraestructura está intacta y lista para retomar la actividad si las condiciones cambian. "Dejó como una pequeña puerta abierta y la esperanza de que ellos están con todo preparado si se da el escenario y se toma alguna medida que le permita poder continuar", concluyó Hormaechea.

Por ahora, Goya espera. La planta está cerrada, los telares en silencio y cientos de familias aguardan que la política nacional tome nota de una crisis que amenaza con apagar un siglo de industria correntina.

 

FUENTE:DIARIO ÉPOCA

  • Fecha 04.02.2026
  • Sección Economia
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